Ana López no podía entender lo que este hombre estaba pensando por un momento, ¿acaso era atractivo verla comer? ¿Por qué la miraba fijamente?
Sin embargo, esta sensación era realmente extraña, y hacía que Ana López, que ya no tenía mucho apetito, no pudiera comer. —Viniste a buscarme por algo, ¿verdad? Habla directamente.
—Vamos al hospital en un rato, a hacer un chequeo.
La guardia de Ana López se levantó de inmediato, —¿Qué tipo de chequeo?
—Un chequeo médico. Lucas Hernández no explicó más,