Pasados unos diez minutos, el coche se detuvo.
Adelina siguió a Sebastián y encontraron la cabina donde estaba Lucas.
Al entrar, vieron que Ana también estaba allí, sentada al lado de Lucas, con una expresión indescifrable.
De repente, Adelina sintió un respingo.
—Ana...
Mientras llamaba su nombre, agarró su mano, queriendo explicar algo, pero las palabras se quedaron atascadas en su garganta.
Ana comprendió sus intenciones y miró a Lucas.
—¿Podríamos tener un momento a solas entre Adelina y yo?