Mientras Ana se perdía en sus pensamientos, su teléfono móvil sonó de repente. Era una llamada de Adelina. Dado que ambas se encontraban en diferentes países y existía una diferencia horaria, raramente se comunicaban por teléfono. Después de todo, las llamadas internacionales eran caras.
Ana se quedó atónita por un momento antes de contestar. Desde el otro lado, Adelina preguntó preocupada:
—Ana, ¿ha pasado algo? Soñé contigo mientras dormía. No hagas ninguna tontería...
Al terminar sus palabras