Danielle y Henry se encontraban con los brazos cruzados y una expresión sería.
Habían pasado varios días en los que ellos habían hablado con su madre, con su padre solo un momento, un par de días antes que les había dicho que no llegarían ese día, porque mami había pillado un dolor en el estómago que la mantenía en el baño y por eso no podía hablar con ellos.
Pero ese día ambos niños tenían decidido que lo que querían era hablar con sus padres.
—No, no iremos a la escuela, ni comeremos verduras