Andollini sonrió y asintió, comenzaba a sentir que Anabella ya lo amaba.
Ese sentimiento era bastante grato y hermoso, ella en ocasiones lo de desconcertaba, puesto que en ocasiones Anabella era fría, mientras que en otras tantas era dulce y tierna, amorosa, parecía que realmente ya se encontraba completamente enamorada de él.
Entraron al baño y se metieron directamente a la regadera, entre besos y caricias, el hombre se sentía completamente feliz, sus manos pasaban por todo el cuerpo de su