~ BIANCA ~
La azotea del café era uno de mis lugares favoritos en Florencia.
Se podía ver la cúpula del Duomo de un lado, el río Arno del otro, y además tenía esos croissants de almendra que eran prácticamente una experiencia religiosa.
Era viernes por la mañana, antes del trabajo, estaba sentada en una mesa con vista panorámica, intentando no demostrar el pánico que crecía en mi pecho.
Dante estaba sentado frente a mí, tomando su espresso doble con esa tranquilidad irritante de quien no tenía ninguna preocupación en el mundo.
"Estás extraña", observó, estudiándome por encima de la taza. "Estás comiendo ese croissant hace como diez minutos y aún no diste ni tres mordidas."
Miré el plato. Tenía razón.
"Estoy nerviosa", admití finalmente.
"¿Nerviosa por qué?", preguntó, apoyando el codo en la mesa.
"Nico viene a Florencia mañana", dije, como si aquello explicara todo.
Y de cierta forma, lo explicaba.
Dante asintió lentamente, procesando.
"Correcto", dijo. "¿Y cómo lo preparaste para...