Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de estar de la mansión se había transformado en el corazón de nuestra reunión familiar. Todos estábamos esparcidos por los sofás cómodos y sillones de cuero, con Ginger circulando entre nosotros como una pequeña embajadora peluda, recolectando cariño de cada persona antes de pasar a la siguiente. La brisa suave de las sierras gaúchas entraba por las ventanas abiertas, trayendo el aroma de las vides y el sonido dista







