Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl lunes por la mañana llegó como una bofetada de la realidad. Desde el momento en que pisé la oficina, pude sentir las miradas. No eran miradas directas, sino esas miradas de reojo, seguidas de susurros y sonrisitas contenidas que hacían que se me revolviera el estómago.
La historia de mi noche desastrosa se había extendido por la oficina como fuego en paja seca.
"Buenos días, Anne" dijo Margaret cuando pasé por la recepci







