Natalia entró confundida: —Señor Díaz.
Sergio miró a Fabiola en pánico, sin saber cómo explicarse, y solo atinó a decir algunas palabras vagas: —Señora, debe haber un malentendido aquí. Por favor, mantenga la calma, no actúe precipitadamente.
Dicho esto, Sergio se apresuró a salir; necesitaba informar a Benedicto sobre esta situación lo antes posible.
En un principio, para no levantar sospechas del abuelo Sánchez, había entregado documentos que confirmaban el matrimonio de Benedicto, pero en eso