Mundo ficciónIniciar sesiónAl día siguiente
Olivia despertó con bastante apetito cosa que no pasaba hace rato... Se levantó y se dio una ducha larga, se vistió y bajo a la cocina. Vió Atlas en su hamaca y la pequeña le sonrió derritiendo a la ojimiel...
Olivia se iba acercar a la pequeña pero Beth apareció con un pequeño plato con la papilla de Atlas...
—Oli —le sonrió su madre— hola cariño, anoche no bajaste a cenar... De nuevo.







