Crimmings siguió a Carl hasta el despacho.
Cuando vio a Bo Gelian sentado detrás de su escritorio, sus ojos brillaron, pero fueron sustituidos por una sonrisa al instante.
Se adelantó rápidamente y le tendió la mano. “He escuchado mucho de usted, Señor Bo Gelian”.
Bo Gelian se levantó, le estrechó la mano y sonrió amablemente. “Yo igual”.
Sus ojos se encontraron. Eran todo sonrisas, pero se estaban midiendo en secreto.
“Por aquí, por favor”. Bo Gelian tomó la iniciativa soltando su mano y h