Mundo ficciónIniciar sesiónLe abro las piernas antes de que pueda cuestionarme y paso mi lengua por su canal, joder, está tan húmeda, con la lengua separo sus pliegues y comienzo a lamer, sabe tan bien, de verdad, es como la miel, paso un dedo por su monte venus y sus piernas tiemblan al tiempo que gime mi nombre.
—Damián…
¡Puta madre! Amo como dice mi nombre mientras la







