Atrapada con el Alfa
Atrapada con el Alfa
Por: Carolin Mercado
1- ¿Qué cosa es?

Capítulo 1.

¿Qué cosa es?

Era una noche de luna llena cuando aquella pequeña despertó, sus ojos se abrieron como dos lunas brillantes, era tan solo una bebé con un destino incierto, nadie sabía de dónde había salido o si tal vez la abandonaron allí a la orilla del río. Una mujer con unos cabellos negros y muy largos la encontró, en ese momento nadie conocía cual sería aquel nombre con el que la bautizarían, la mujer de largos cabellos no quiso dejar abandonada  a aquella pequeña criatura en medio del bosque.

—Pero si no eres un elfo —Exclamó para sí misma— Creo que no sé lo que eres, tal vez  seas mestiza, pero… ¿de qué?. —La mujer con una sonrisa en su rostro la llevó en sus brazos, su trabajo en el gran palacio no le permitirían cuidar debidamente a una recién nacida, tendría que esconderla de una u otra forma.

—Hannah… te llamarás Hannah, y yo te cuidaré. —Aquella bebé simplemente la observó con ternura ignorando todo lo que le esperaría en aquel castillo lleno de licántropos feroces y dispuestos a someter a quien sea por el simple hecho de mostrar poder y supremacía.

—¡Amarie!, no demores… Los señores nos esperan en el palacio. —Una loba beta es quien se acercó con pasos apresurados junto a aquella Elfa.

—¿Pero qué haces con ese bebé?. —preguntó asustada sin dejar de observar a su alrededor. — ¡Si la encuentran van a matarla!, además su aroma es diferente… ¡No sabemos qué es!. —La joven elfa no deseó que lastimaran  a un ser tan indefenso, juró que la protegería y así lo hizo.

Esa noche, Amarie recibió la ayuda de aquella loba beta llamada Liza, con la bebé en sus brazos, la elfa fue corriendo fuera del palacio, se escabulló en un pasadizo secreto que solamente conocían unos cuantos de los personales de servicio, ella olvidó cuantas horas corrió en la noche intentando no ser percibida por ningún mestizo o algún lobo, la única esperanza de supervivencia para aquella niña era encontrar un hechizo, para que tuviera un ligero aroma a Elfo.

—¿Qué quieres Elfa?. —La elfa tuvo que ir junto a un brujo ya muy anciano como para intentar inclusive descifrar su edad.

—Necesito un hechizo para esta bebé, no sé a qué huele… No parece mestiza entre un lobo, elfos o hadas. —Aquel brujo observó al pequeño bulto en los brazos de la mujer, él tampoco sabía lo que era esa niña, pero luego de pensarlo un momento y tras leer unos libros antiguos lo supo…

—Es, es una humana. ¡No puedo creer que sea humana!, debe deshacerse de ella, si algún lobo la encuentra le espera un destino muy cruel y sangriento. —La elfa no podía creerlo, para ese entonces los humanos prácticamente se habían extinguido, en Mikros sería extremadamente raro toparse con un humano, se escuchaban que hacían experimentos horribles con ellos, pero Amarie no deseaba abandonarla, entonces suplicó…

—¡Por favor, solo haz un hechizo y que no huela a humana!

—No tendrá ningún poder, solo hay una manera de que pase desapercibida, debe tener el aroma de una mestiza Edhil… —Los mestizos con ese nombre llevaban una marca en el cuello en forma de una letra ´´E´´, se los consideraba del más bajo rango sanguíneo, incapaces de reproducirse con otras especies que no fueran también Edhil, por lo tanto no existía la posibilidad de que obtengan ninguna posibilidad de crecer en Mikros, no podría hacer más que ser una persona que podría simplemente leer y escribir, no más que eso.

Hannah, no dejó de llorar mientras el brujo comenzó a hacerle la marca de nacimiento, era la única manera de protegerla, nadie jamás debe saber cuál es su origen y la especie a la que pertenece…

Actualidad

Hannah

Fui a alimentar a los cerdos, gallinas y a las vacas como lo hacía cada mañana, caminaba una hora desde mi pequeña casa hasta la granja, al menos me daban un día libre a la semana, eso me motivaba bastante puesto que así podía leer y descansar, hoy el sol se encargó de asomarse muy temprano, pintaba la entrada de un día uno soleado y particularmente bello, amaba salir al campo y estar allí la mayor parte del tiempo, así me alejaba de mi casa, en donde lo único que me pedían siempre era llegar con dinero para las necesidades de mi hermana, ya que según mis padres, ella es el futuro de la familia y debo ayudarla siempre, me he conformado con esa teoría ya que me la han inculcado desde pequeña.

“Debes esforzarte, a tu hermana no debe faltarle nada, es nuestro futuro” —Esas palabras retumbaban en mi cabeza día tras día, tal vez tenían razón, si Deisy  lograba casarse con un hombre rico, podría ayudar a la familia, en el Pueblo Lilles no había mucho trabajo, y la ciudad quedaba a tres días de viaje en automóvil. Al menos eso me habían comentado, yo nunca fui hasta allí, y para mis 20 años, eso era extraño, aunque soñaba con viajar en autobús, los cuales llegan en solo un dia a diferencia de los automóviles convencionales eléctricos.

—Hannah, ¿Estás soñando despierta otra vez?. —Escucho la voz de Amaris, una vieja amiga— Ella era como cinco años mayor que yo, pero fuimos a la escuela juntas y desde entonces somos casi inseparables, aunque no duré mucho allí y debía aprender por mi cuenta.

—Hola Amaris, no… Simplemente estaba pensando, más bien imaginando cómo sería la ciudad Mikros. —Acomodo mi cabello negro mientras lo ato haciendo un nudo— Tú has llegado tarde de nuevo, el General  se enfadará contigo. —Le digo mientras veo al General de lejos, hacia los caballos—

—¡Ay amiga!, a ese lo tengo comiendo aquí, en mis bellas y sensuales palmas. —Me enseña sus manos, yo simplemente sonrío al escucharla— Nuestro Patrón es un hombre de unos cuarenta años más o menos, nadie sabia por qué dejo la milicia conmigo nunca se comportó irrespetuoso, pero Amaris y él tenían una relación bastante íntima, ella obtenía beneficios especiales de parte suya, si yo llegase tarde un día, me descontaba el jornal completo, pero no me preocupaba porque mi sentido de la responsabilidad no me lo permitiría.

—Si tu lo dices —Sonrió y seco el sudor de mi frente—

—Hannah, iremos a la ciudad muy pronto, si trabajamos allí nos olvidaremos de toda esta pestilencia, tú podrás estudiar como siempre has querido, y yo tendré mi tienda de ropa a la moda. —Suspira mientras habla, aunque se que eso es casi imposible para una Edhil, cuando vean que soy de un nivel bajo apenas y me darán trabajo.—

—Creo que quien sueña despierta aquí eres tú, bueno al menos tienes más posibilidades, soy simplemente una Edhil, tu madre fue una Elfa, y heredaste un poco de magia, eso te abrirá camino allá —Sigo limpiando el comedero de cerdos —

—Eso no importa Hannah, hoy en día existen pocos Edhiles, son muy escasos, la mayoría somos mestizos, inclusive puedes ser una celebridad allá. —Su sonrisa va de oreja a oreja—

—Sabes que eso no es verdad, seré una sirvienta como aquí, y si voy a clases pues estaré en el fondo del salón, donde nadie pueda verme y al final todos sabrán que soy de bajo nivel en la escala de habitantes. —Amaris me observa con enfado—

—Hannah, siempre tan dramática, ya verás que todo saldrá bien, eres bonita. —se acerca a darme un abrazo—

—Creo que terminaré temprano con mi trabajo de hoy. Luego iré a casa a descansar. —Ella me hace señas despidiéndose, con un rostro de picardía ya que se dirigía hacia el General— Simplemente asentí ante sus palabras de aliento.

Como todas las tardes camine hasta mi casa, me emociona la idea de que en unos días más cobraré todo lo trabajado en el mes, inclusive cobraría casi diez jornales más ya que hice horas extras para ahorrar e ir a la ciudad a fin de  sobrevivir mientras consigo un trabajo y así al fin estudiar algo sin preocuparme por comenzar a trabajar en el primer semestre, voy adelantada porque nunca dejé de aprender.

Deisy, es mi media hermana, del primer matrimonio de mi padre con una Elfa, lo que ocurrió entre ambos;  no lo sé, pero cuando mi madre falleció, él me llevó a vivir con ellos, yo había cumplido seis años, apenas y recordaba a mi mamá, nunca supe por qué no nací como ella, me explicó que a veces se nace siendo Edhil sin un motivo aparente, desde entonces jugaba con lo que encontraba, o con lo que mi imaginación podía crear, las atenciones siempre se dirigían a Deisy, ya que mi padre era mestizo entre una descendencia humana de generaciones antiguas y débiles y licántropa, mi madre era Elfa, pero nunca practicó ningún tipo de magia. Quienes lideraban  en fuerza, poder e inclusive belleza eran los lobos, inclusive superan a los vampiros, ya que los primeros se desplazan con agilidad tanto en el día como en la noche.

Mi casa era pequeña,  en el pueblo no teníamos bancos, sino una cooperativa comunitaria, en donde sin falta cada semana depositaba dinero desde que comencé a trabajar, estas emana no fui como lo hacía normalmente, pensaba depositar un poco más de dinero: me di una ducha y fui hasta mi habitación, las paredes estaban llenas de moho, pero de igual manera prefería estar allí, antes que compartir momentos con mi familia, ellos siempre tenían algo que criticar sobre mi apariencia, mi desdicha por ser Edhil, o cosas por el estilo.

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