Liam
Me aclaré la garganta de nuevo para empujar esos pensamientos distractores lejos.
—Vine aquí a darte tu mismísima primera misión —le dije.
Sus ojos con motas verdes se alzaron para encontrarse con los míos, llenos de curiosidad.
—¿Mi primera misión?
—Sí —dije, inclinándome hacia adelante ligeramente—. Quiero que hagas que mi padre te aprecie. Quiero que hagas que te acepte como su verdadera nuera frente a toda la manada. Incluso si él se resiste a ti al principio y te grita en la cara, qui