~~Ronan~~
El silencio en mi oficina es denso y sofocante, se siente como una mano apretándome la garganta. Abajo, las tablas del suelo vibran con el rugido sordo del club, la música, las risas, el sonido de hombres que no llevan el peso de un legado agonizante sobre sus hombros.
Me siento detrás de mi escritorio, mirando mis manos. Tengo los nudillos blancos y los dedos aún me hormiguean por el recuerdo de su piel. En el pasillo, cuando le sujeté la barbilla, sentí el calor que emanaba de ella.