Mundo ficciónIniciar sesiónLa tormenta llegó sin avisar a las nueve de la noche, que era la hora en que llegaban las tormentas en Villarejo cuando el verano todavía no había decidido qué quería ser.
El primer relámpago iluminó el jardín desde la sala, donde los dos estaban en extremos opuestos del sofá sin haberse puesto de acuerdo en ello. Valentina tenía el portátil en las rodillas pero llevaba diez minutos sin escribir nada. Marcos tenía un documento que leía con la concentración de alguien que necesita conce







