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Oh, Dios, lo había hecho. Lo había dicho. Se tapó los oídos, como si así fuera a cubrir el ruido ensordecedor de su propio corazón. ¿Qué pasaría ahora? ¿Ayudaría esto en algo a su hermana? Oh, ¿por qué sus padres eran tan cerrados de mente y corazón?

No escuchó más gritos abajo. Su padre había dejado de bramar, y al parecer, también Mary había perdido las

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