Mundo ficciónIniciar sesiónCansevem temía lo que su esposa había decidido, y temía que fuera por todo lo que le dijo su madre.
—No creo que tengas algo que decidir.
—Por supuesto que lo tengo —lo contradijo, ya que por tres años lo quería hacer pero nunca tuvo el valor, pero ahora sí.
Bay había llorado tanto que se durmió sin decirle a su esposo que lo dejaría. Mientras ella dormía agotada; Cansevem bajó muy enojado encontrándose con su hermano.
—¿Está muy mal? —preguntó preocupado Eryildiz.&nbs







