Mundo ficciónIniciar sesiónDurante el tiempo restante que tuvo que trabajar en la empresa del señor Anderson, Isla subió cada día a la oficina como alma en pena. Se sentaba en su escritorio y bajaba la cabeza, con la esperanza de que nadie le dirigiera la palabra.
¿Te sucede algo? le preguntó Amara en varias ocasiones al llegar y verla en esa condición.Solo estoy cansada. respondía Isla. He estado durmiendo mal.–El señor An






