Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 30
Toma un puñado de mi cabello en sus grandes manos. Baja cada centímetro de mi piel con su hábil nariz. Azota mi pálida piel, chupando cada uno de mis pezones... Besa mis labios con lascivia; tengo un demonio a flor de piel. Nuestras miradas están en sincronía y no se pierden en ningún momento. El brillo en nuestros ojos es inevitable.
—¡Ay! ¡Ay &mda







