comida especial para el señor Jio.
La noche se puso fría, y una tormenta está a punto de caer.
—Que chistoso, siempre terminas en mi brazos no le parece raro señorita Azami, sabes que te pareces a ella —añadió Jio viéndola a los ojos.
Azami se quedó sin aire al verlo a la cara, y estar más cerca de él.
Jio la bajo delicadamente a manera que sus pies topen el suelo con cuidado.
—Dormiré contigo esta noche en la misma cama, para que no te preocupes se nota que te da miedo los rayos —añade Jio.
—G