Manuel estaba hablando con sinceridad y emoción, sin una pizca de actuación, y se involucraba tanto en sus palabras que cuando Clara dijo esto, lo dejó perplejo.
Las palabras que iba a decir, que fluían sin cesar, quedaron atrapadas en su garganta.
—Clara, estas palabras son sinceras, de todo corazón, sin un ápice de falsedad, querida sobrina.
—Lo sé, por eso no colgué el teléfono.
Manuel podría considerarse la única persona honesta en la familia Blanco, y Clara lo escuchó sin burlas, con cortes