Clara partió en un barco y, al menos en ese momento, se sentía tranquila.
Nadie sabe qué deparará el futuro, pero en ese momento solo tenía un pensamiento en mente: ¡volver a casa! Sus hijos seguramente habían estado esperando mucho tiempo.
La ciudad de Ávila estaba cubierta de nieve, con copos cayendo sin cesar.
Los niños fueron llevados de vuelta por Diego, pero no a la familia Enríquez.
Dado el carácter de Alfonso, seguramente se los habría quedado. Ya le costaba bastante ver a Clara, y no qu