Capítulo 27

Me desperté y al abrir mis ojos lo primero que visualizaron fue a Ana dormida en una silla, y luego se posaron en mi mano derecha, en la cual se encontraba insertado un yelco por donde me estaban pasando tratamiento intravenoso.

— ¡Ya despertaste! —dice Ana levantándose de su lugar y caminando hacia mí.

—Si —le muestro una sonrisa.

— ¿Y cómo te sientes? ¿Ya estas mejor?

—Sí, ya estoy mucho mejor.

—Ay amiga, que bien que vinimos inmediatamente al hospital, de lo c

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