La voz de Zachary era fría, pero indiferente. Era despreocupada, pero sonaba como un trueno en los oídos de Charlotte. Mientras miraba el rostro encantador de Zachary, ella se quedó boquiabierta y tembló, incapaz de cerrar los labios.
“¡Acepto! Zach, sabes cuánto te amo. ¡No he dejado de esperar que me dijeras estas palabras ni por un momento!”. Los labios de Lorraine temblaron incontrolablemente, abrumados por la alegría.
“Pero… Carlie… la escuché decirte que te ama. ¿De verdad puedes dejarla