Charlotte apagó el motor y abrió la puerta de una patada. Luego, ella dijo: “Solo han pasado unos días, ¿pero ya no me reconoces?”.
Una pizca de pánico apareció en el rostro de Kourtney, que estaba cubierto de maquillaje. La burbuja de su arrogancia se desinfló y su voz comenzó a temblar. “¿Por qué estás aquí? Sotiria, ¿qué haces en mi casa?”.
“¿Sotiria?”.
Charlotte, que había salido del coche, levantó la barbilla de manera desafiante y respondió: “¿De verdad crees que soy Sotiria, o solo fin