Mundo ficciónIniciar sesiónLuego de pasar un agradable momento Fernando se puso de pie y salió de la mano con Clarissa hacia el jardín hasta llegar a una banca y tomar asiento.
—Veo que tienes un admirador— Dirigió su vista a la de la joven con una cálida sonrisa.
— ¿Tú lo crees? —cuestionó sonrojada.
—En definitiva, sí —comentó con seguridad— no te dejaba de mirar, creo que no le caí bien —inquirió.
—Que te puedo decir, me suce
Pienso que Perla, tarde o temprano se arrepentirá de haber abandonado a su hija, todo cae por su propio peso.







