Niego suavemente con la cabeza, no tengo el valor de mirarlo a los ojos y no es porque esté ocultando algo, sino que... no le he dicho a Reese estas palabras y me causa demasiados nervios decirle lo que siento a su padre.
—No se preocupe... nunca le haría daño a Reese... porque yo.... — El tono de mi voz ha empezado a bajar de forma gradual, al punto que apenas me escucho.
—¿Si? — Pregunta de forma insistente.
—Es que... yo.... — Mis nervios me traicionan, como siempre y termino transformándome