Tú... Quiero algo
Nos encontrábamos a solas y lo que esa mujer piense sobre mí me tenía sin cuidado, no me importaba en lo absoluto. Intento levantarme de su regazo, pero él no me deja.
—Suéltame, tengo cosas que hacer.
—Luego.
Una sola palabra usa para detenerme y después besarme.
—Aquí no.
—¿Por qué?
—Estoy segura de que ella está detrás de la puerta escuchando.
—No me importa si escucha.
—A mí sí.
A él no le importa en absoluto y me levanta para sentarme en el escritorio después de correr los documentos que a