La tranquila invitación de Dave dejó al público atónito. Algunos reporteros dudaron, desconcertados por su seguridad. Unos pocos se acercaron al baño para comprobar por sí mismos.
Al salir, con las manos vacías, murmullos de confusión comenzaron a extenderse entre el grupo.
Reese no estaba allí.
Dave se acercó a Bianca y le tomó suavemente la mano.
—¿Te sientes mejor ahora?
Bianca asintió levemente, parte de su preocupación empezaba a disiparse.
—¿Qué está pasando? —susurró.
—Parece que algui