Cuando Bianca llegó a la habitación de Blake, escuchó el llanto de Paige, lo que le provocó una punzada de ansiedad.
Al entrar, Paige se levantó de inmediato y le tomó la mano.
—Bianca, tú debes saber dónde está Blake. Él confía en ti. ¡No desaparecería así como así! —su voz temblaba, y las lágrimas le llenaban los ojos.
—Señora Lopez, por favor, no se altere. Cuénteme qué pasó —dijo Bianca, intentando calmarla.
—Últimamente, Blake ha salido al jardín a tomar el sol. Hoy dijo que quería est