Mundo de ficçãoIniciar sessão“No hay nada que avive tanto el amor, como el temor de perder al ser amado”
Francisco de Quevedo
Diego toca la puerta de aquella oficina, una voz desde dentro contesta:
–¡Adelante!.Abre y entra. Cuando mira frente al escritorio, está sentada una mujer.–Pase y siéntese. Parece sorprendido, Sr. Martínez–Añade:–¿Nunca ha visto a una mujer, gerente? Soy Eliza. ¿Usted debe ser Diego?
Él un poco apenado, responde:–Disculpe. No se trata de que







