Las puertas de Dravaryn se abrieron antes del amanecer.La niebla se aferraba al camino de montaña, convirtiendo el mundo más allá del palacio en una sombra pálida y cambiante. Las antorchas ardían a lo largo de las murallas mientras seis jinetes pasaban bajo el arco, con sus caballos pateando impacientes contra el frío.Al frente cabalgaba Zevran Veyr. Llevaba cuero negro bajo una oscura capa de viaje, una espada sujeta a la espalda y una daga de plata atada al muslo. Su expresión era indescifrable.Detrás de él cabalgaban cinco de los mejores guerreros de Dravaryn. El capitán Darius, de hombros anchos y marcado por las cicatrices de años de batalla, cabalgaba más cerca de él.—Podrías haber llevado a veinte hombres —dijo Darius.—No necesito veinte.—Estás a la caza de una bruja nyxariana.—Entonces, veinte hombres solo harían que fuera más difícil encontrarla.Darius lo miró de reojo. —O más asustada.Zevran miró al frente. —Bien.Darius frunció el ceño. —¿Quieres que se asuste?—Q
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