Seis años atrásLokie estaba en medio de la sala de entrenamiento. La sangre goteaba constantemente desde los cortes en sus brazos y piernas, formando pequeños charcos en el suelo de cemento. Sus ojos parecían vacíos, sin chispa en ellos mientras miraba el montón de cuerpos a su alrededor. Ella había hecho esto. Dos espadas flotaban en sus pequeñas manos, las hojas aún mojadas de rojo. Las gotas resbalaban por los bordes afilados y golpeaban el suelo con suaves plops.Detrás de la gruesa pared de cristal, George observaba con orgullo claro en su rostro. Sus brazos cruzados, una sonrisa satisfecha tirando de su boca. A su lado estaba Raman, el hombre mayor con ojos afilados y calculadores. Una sonrisa astuta se extendía por su rostro. Su lengua asomó para mojarse los labios mientras estudiaba a Lokie, como un cazador evaluando a una presa fresca.La pesada puerta se rascó al abrirse. Lokie obligó a sus piernas cansadas a avanzar. Había aprendido a matar sin dudar, a tomar lo que necesi
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