Punto de vista de Rena
Tras terminar de comer, Jena y yo recogimos los platos y los fregamos al instante. En casa teníamos lavavajillas, así que jamás me había tocado lavar los platos con las manos, pero aquí las cosas parecían ser un poco distintas. Jena me dijo que por tradición se debía ayudar a los mayores a fregar nada más acabar.
Por mucho que quisiera creer en semejante mito, no logré convencerme del todo.
Una vez listas, fuimos a hacerle compañía a su madre en la sala, donde estaba teji