Capítulo 53. Mentiras.
Alyssa entró en la casa con Naomi, viendo el revuelo que había en la sala. Siete oficiales de policía, entre ellos, una pareja de detectives vestidos de civil, estaban parados frente a Paolo escuchando su narración de los hechos.—¡Querían secuestrarme! Esa gente me conocía, me llamaron por mi nombre, estuvieron en la discoteca desde mucho antes vigilando mis movimientos.—¿Dice que lo llamaron por su nombre? —consultó el hombre detective mientras apuntaba en su libreta. Se trataba de un sujeto de unos treinta y cinco años, de cuerpo robusto, aunque musculoso, con bigote poblado y mirada recelosa.La mujer a su lado era delgada y rubia, llevaba el cabello recogido en una coleta apretada y estaba parada con las manos en las caderas y las piernas algo abiertas, parecía un soldado. También observaba al italiano con desconfianza.—Sí, porque saben quién soy. Fueron a ese lugar por mí, para secuestrarme y pedir rescate a mi familia —aseguró Paolo con total certeza.—Los Vannucci son miembr
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