capítulo 95: De vuelta a el pasado. —Crecí en una residencia enorme en la zona residencial más alta de las colinas —empezó a relatar Valeria, y su tono de voz adquirió un matiz distante, pausado, casi como si estuviera describiendo la infancia de una extraña a la que observaba desde la distancia—. Una casa de arquitectura impecable, de mármol importado, jardines perfectamente diseñados y un silencio absoluto. Pero era una casa vacía, Jacob. Un palacio helado donde la calidez humana era considerada una distracción vulgar. Jacob la escuchaba en silencio, sin soltarle la mano, sintiendo una empatía profunda que le oprimía el corazón. Reconocía en el relato de Valeria los mismos patrones de frialdad y rigor que su propio padre había impuesto en la mansión Rossi, aunque aplicados de una forma aún más distante. —Mis padres, Eduardo y Sofía Beltrán, eran dos ejecutivos formados en la vieja escuela de los negocios internacionales —continuó Valeria, limpiándose una leve brizna de polvo del
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