Punto de vista de Elena¡Zas, zas, zas, zas!El sonido llenaba la estéril y brillantemente iluminada habitación del hospital, vibrando contra las impolutas paredes blancas y resonando directamente en lo más profundo de mi corazón.¡Zas, zas, zas, zas!Era un ritmo rápido, frenético y hermoso. Una pe
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