Capítulo 15. El enemigo de mi padre.
Adrian Mi cuerpo débil y tembloroso se derrumba nuevamente, con mi rostro cayendo y hundiéndose en las almohadas de mi cama, no creo poder soportar esto por más tiempo.—¿Qué ocurre cariño? —Silas sujeta mis caderas con una de sus manos para evitar que las baje, mientras mueve sus tres dedos en mi entrada nuevamente rapido— ¿Te vas a venir otra vez? Este lindo lugar se está poniendo estrecho…Me hubiera gustado responderle que no creo poder volver a venirme, ya que por tanto tiempo que podrían haber sido horas o días, Silas estimuló mi cuerpo sin descanso, dándome tantos orgasmos que sentía que me iba a desmayar, es demasiado…—Está bien, puedes venirte, ¿Quieres un poco de ayuda?Acercándose un poco más a mi cuerpo, Silas introduce su miembro entre mis muslos temblorosos, comenzando a rozar nuestras erecciones haciéndome gemir con más fuerza.—Lo haces bien cariño, que lindo, puedes venirte… —Silas dice contento, tomando nuestros miembros con su mano libre para estimularlos juntos.
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