“¿Qué haces aquí?”Alex escupió esas palabras con un desprecio tan fuerte en la voz, sin una sola pizca de empatía ni arrepentimiento, como si no acabara de encontrarlo besando a mi mejor amiga.No podía respirar.Cerré los ojos con fuerza una y otra vez, intentando despejar la vista.Tal vez no era real… tal vez no lo estaba viendo bien, pensé desesperada.“No puede ser real… no puede ser real”, repetía una y otra vez.Mi corazón dolía de una forma insoportable, peor que nunca en mi vida.“¿Por qué?”, pregunté con lágrimas calientes cayendo sin control por mi rostro.“¿Cómo pudiste hacerme esto?”, le pregunté a Maddie, que estaba en la esquina de la habitación como una niña atrapada haciendo algo prohibido.“Debía ser cualquiera… menos tú”, sollozaba.“¿Qué te hice yo para merecer esto? Te traté como familia, como sangre”, le dije, pero ella solo me miraba con el rostro completamente vacío, sin emoción.“¡He estado para ti una y otra vez cuando nadie más estuvo!”, grité con la voz ro
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