Miré fijamente a Sofía, sus lágrimas caían sobre la tela rota de su camisa. Verla así, tan destrozada, no me hizo sentir mejor. Me hizo sentir mal. No era así como se suponía que iba a ir. Quería odiarla, verla como nada. Pero todo lo que vi fue a una chica a la que había herido.Todo esto, esta obsesión con ella, me estaba confundiendo. Pensé que si podía romperla de nuevo, como antes, el sentimiento desaparecería. Pero no fue así. Todavía estaba allí, esto... tira hacia ella. Y me estaba haciendo hacer cosas que ni siquiera reconocía.No podía seguir haciendo esto. A ella, a mí mismo. No estaba funcionando. Tratando de obligarme a odiarla, tratando de no hacerla nada, solo estaba empeorando las cosas. La necesitaba fuera de mi cabeza. Necesitaba dejar de pensar en ella, en lo que hizo por mí, en cómo me miraba.Me alejé de ella. El vacío dentro de mí era cada vez más grande, más frío. No podía mirarla más. Solo necesitaba salir de allí."Fuera", murmuré, mi voz áspera. No la miré mi
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