CAPÍTULO 11 - La reclamación prohibida de Papí. Parte 4
La corrupción se agudizaPunto de vista de IzelEl campo de golf privado en las afueras de la Ciudad de México era un mundo aparte de mi antigua vida: céspedes verdes impecables, carritos de lujo y hombres poderosos con polos riendo como si fueran dueños del mismísimo sol. Valentín había insistido en que lo acompañara como su "amuleto de la suerte", vestida con una minifalda blanca plisada que apenas me cubría el trasero y una blusa ajustada que dejaba ver la gargantilla de diamantes. Sin bragas, por supuesto. Su semen del vestuario aún permanecía dentro de mí como un sucio recordatorio.Ramiro "El Lobo" Santos, el mejor amigo de Valentín, socio de negocios y el hombre al que llamaba hermano, no podía apartar la vista de mí. Alto, con cicatrices, una sonrisa peligrosa y tatuajes que asomaban por debajo del cuello de la camisa, era casi tan intimidante como Papí."Vaya, vaya", dijo Ramiro con tono arrastrado mientras estábamos junto al tee, su mirada recorriendo mis piernas. “La nueva
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