Ella se retorció sobre la mesa, subiéndose el bajo del vestido, y luego se lo quitó por la cabeza en un solo movimiento fluido, quedando solo con su ropa interior de encaje negro, el sujetador a juego y unos tacones de “fóllame”.—Llévame a la cama, Irlandés —dijo con esa voz ronca y sensual.No necesitó que se lo repitiera. Brian la tomó en brazos y le dio un beso largo y profundo mientras caminaba hacia el dormitorio. Las sábanas ya estaban retiradas y una lámpara de noche encendida bañaba la habitación con un brillo cálido y acogedor. La depositó sobre la cama, se incorporó y empezó a desnudarse: se quitó el chaleco, la corbata, la camisa… Los pantalones cayeron al suelo junto con los zapatos y los calcetines. Solo quedó en bóxers cuando se subió a la cama junto a ella.—Estás bastante bueno, Irlandés —murmuró Cassie, inclinándose para pasar la lengua por su clavícula.—Tú tampoco estás nada mal, Blue.Brian trazó con un dedo una línea desde el hueco de su garganta hasta entre sus
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