El CEO esperó sentado en el asiento de la tienda mientras veía por el rabillo del ojo cómo Andrew llevaba a Tobías de un lado a otro del local, y por suerte su amigo tenía buen ojo. Para el poco tiempo que llevaban, había logrado escoger una canasta entera de piezas que, mirándolas bien, le quedarían bien al estilo joven y delicado de Tobías.Por su parte… tenía que reconocer que su rostro, ahora relajado, tenía una leve sonrisa, apenas perceptible, pero estaba allí y había ganado un poco más de confianza.Y aunque Garlan no quiso reconocerlo, no podía apartar la mirada de él.Las mejillas de Tobías se pusieron realmente rojas cuando, después de caminar mucho y comprar más de lo que él hubiera imaginado en esta vida, los tres se detuvieron delante de una tienda de ropa interior. Andrew, a pesar de las varias bolsas que llevaba encima, donde había varias mudas de ropa, zapatos y mochilas, y eso que muchos los habían mandado vía domicilio, parecía estar completame
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