131. HERENCIA PÉRDIDA
Capítulo 131.René no se sintió a gusto de dejar a su esposa, pero lo que sucedía lo obligó a separarse de ella. Cuando dejó a Cristina, lo primero que hizo fue aparecer en la casa de los García.Allí, su madre estaba privada de lágrimas, llorando a mares sentada en el porche principal mientras las sirvientas esperaban por sus órdenes. René se colocó la mano en una de las heridas y se acercó, pidiendo a las mujeres que se retiraran.Cuando Ivone escuchó su voz, se puso de pie de inmediato, sin creer lo que veía. Estaba enojada, herida y seguía llorando. Se acercó a su hijo, lo tomó de los brazos y exclamó:—¡Detén esto! René no pronunció nada. Su madre le lloraba en el pecho desconsolada, pero cuando su silencio continúo, la mirada de Ivone descendió a la rabia. —No voy a ver cómo mis hijos se asesinan los unos con los otros, que nuestra familia tenga su reputación por los suelos. ¡No lo permitiré! Es el peor escándalo de nuestra familia, y todo porque lo permitiste. Tu hermano est
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