Clarisse entró apresuradamente en la oficina de Suzanne, sobresaltándola y haciendo que se preocupara de que algo hubiera pasado. “¿Qué pasó, señorita Clarisse?”, preguntó preocupada, “Estoy aquí”, respondió ella, jadeando, pero confundiendo a Suzanne, quien le lanzó una mirada perpleja. Al ver su expresión, dijo, “Me dijeron que me estaba buscando”, “No, no lo estaba”, “¿Eh?”, “No estaba buscándola”, “P-pero…”, se veía muy confundida, “No fui yo quien la buscaba, fue el señor Christian, su esposo”, “Pero lo vi, y él dijo que usted me estaba buscando.” Suzanne soltó una risita, “No tengo idea de lo que estás hablando, pero fue el señor Christian quien te estaba buscando.” Clarisse quedó desconcertada. Agradeció y se disculpó con Suzanne antes de regresar a su departamento, preguntándose por qué él había mentido diciendo que la señora Suzanne la estaba buscando, e incluso lo hizo sonar tan serio como para hacerla correr hasta allí. Se sentó apenas llegó a su escritorio, aú
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