Madeline:Tragué saliva porque no era una buena señal, y no quería que él percibiera su olor a mujer loba. Tenía que distraerlo, apartar su atención de ella.—Elgin, se supone que debes cuidar a la pequeña cuando estás con ella —le siseé.—Solo aparté la vista un segundo y ya no estaba… —murmuró.En cuanto lo noté, su atención volvió a mi cachorra. Intenté apartarla, pero a esas alturas ya era algo demasiado serio. Podía quedarme ahí con él o apartarme para agarrar el colgante y ponérselo a mi cachorra. Decidí hacer eso.Estiré el brazo, casi cayéndome hacia un lado, agarré el colgante y volví a mi sitio, intentando apartar a mi cachorra de él. Mientras lo hacía, empecé a ponerle el colgante a Elara, que lloraba. Me rompía por dentro, porque sabía que ella quería mi consuelo, y ahí estaba yo, enfocada en un colgante.—¿Qué demonios te pasa? —siseó Elgin, casi apartando mi mano de un manotazo, y el colgante cayó. Lo notó, luego me miró.Después volvió a mirar a Elara. El pánico m
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