El proyecto de Herrera Asociados, en su nueva escala, avanzaba con la solidez que producen los proyectos que han encontrado la forma correcta antes de empezar el proceso.Las tres ciudades ya no eran el despliegue uniforme de una identidad de cuarenta años sobre tres geografías distintas: eran tres conversaciones diferentes entre la firma y tres lugares que tenían sus propias historias, sus propios materiales, sus propias maneras de existir en el tejido urbano que los contenía. El trabajo era más complejo de lo que el proyecto original habría sido. Y también era, según las primeras reuniones con el equipo de Herrera, más correcto de lo que ninguno de ellos había anticipado cuando recibieron la contraofe
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