La casa de San Ángel llevaba tres semanas siendo habitada cuando llegó el correo.No el tipo de correo que produce la rutina del trabajo —los proyectos en curso, las facturas, las confirmaciones administrativas— sino el tipo de correo que llega con la formalidad específica de las instituciones que tienen procedimientos establecidos para todo, incluso para el primer contacto: un encabezado oficial, un asunto que describía con precisión burocrática el motivo de la comunicación, y la solicitud de una reunión en las oficinas de la institución o, si era más conveniente, en cualquier espacio que la firma considerara adecuado.
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