Era domingo.No un domingo con ninguna fecha especial ni ninguna ocasión declarada: uno de esos domingos que existen en los calendarios de las personas que se quieren como la consecuencia natural de que los fines de semana existan y de que los jardines de ciertas casas tengan la calidad de producir presencia sin necesitar ninguna convocatoria formal.Patricia llegó a las doce con las dos bolsas de mercado de siempre, que a estas alturas ya no eran las bolsas de quien llega a ayudar sino las bolsas de quien sabe exactamente qué casa está visitando y qué necesita tener esa casa en los próximos días.
Ler mais